Actualizado el 16 de octubre de 2025.
Las dificultades financieras a las que se enfrenta la ONU obligan a las misiones de mantenimiento de la paz a reducir sus operaciones en aproximadamente un 25 %, lo que afecta de manera considerable su capacidad para proteger a los civiles y promover la paz en las zonas de conflicto de todo el mundo. Esta situación es consecuencia directa del impago por parte de algunos Estados Miembros de sus contribuciones obligatorias, es decir, las cantidades que deben aportar al presupuesto ordinario de la ONU y al presupuesto de mantenimiento de la paz en virtud de su pertenencia a la Organización. Esto ha creado una diferencia considerable entre las sumas aprobadas para las misiones y los fondos realmente disponibles para el año en curso, agravando los déficits ya acumulados en años anteriores.
Un déficit de más de 2000 millones de dólares en un presupuesto de 5600 millones
Al comienzo del actual ciclo presupuestario, en julio de 2025, este déficit ascendía a 2000 millones de dólares, lo que representa más del 35 % del presupuesto de 5600 millones asignado a las operaciones de mantenimiento de la paz. Los retrasos o el impago de las contribuciones obligatorias por parte de los Estados Unidos y otros Estados Miembros comprometen directamente la capacidad de las operaciones de mantenimiento de la paz para alcanzar los objetivos de paz y seguridad que les ha fijado el Consejo de Seguridad. Esta situación ha obligado a las operaciones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas a tomar la difícil decisión de reducir considerablemente sus gastos, con consecuencias inevitables para las poblaciones a las que los cascos azules sirven y protegen.
«No tenemos más remedio que poner en marcha los planes para evitar el colapso financiero de las operaciones, y, por supuesto, lamentamos profundamente tener que hacerlo, pero, una vez más, no tenemos otra opción», declaró el secretario general adjunto de Operaciones de Paz, Jean-Pierre Lacroix, en una rueda de prensa el 8 de octubre.
Las misiones deberán reducir sus gastos en un 15 % con respecto a su presupuesto anual actual. Dado que esto debe hacerse en solo nueve meses y teniendo en cuenta los costes relacionados con la repatriación de los cascos azules y su equipo, supondrá una reducción del 25 % del personal policial y militar, así como de un número significativo de empleados civiles. Esta situación tendrá repercusiones en todos los aspectos de nuestro trabajo.

¿Qué consecuencias tendrá esto para la paz?
Aunque los cascos azules seguirán haciendo todo lo posible para proteger a los civiles, facilitar la ayuda humanitaria y apoyar los procesos de paz, las misiones tendrán que posponer o cancelar algunas de sus actividades.
La reducción de personal significa que habrá menos personas para supervisar los altos el fuego y prevenir la escalada de tensiones en zonas como el Líbano, el Sáhara Occidental o los Altos del Golán. También significa menos recursos para prevenir la violencia en países como la República Democrática del Congo, Sudán del Sur y la República Centroafricana. Menos personal uniformado y civil también significa menos patrullas, menos espacios seguros y una capacidad reducida para responder a las amenazas y proteger a los civiles. Una presencia más limitada de la ONU corre el riesgo de crear vacíos en zonas frágiles, alentar a los grupos armados y comprometer los avances logrados con tanto esfuerzo. La reducción del número de oficinas sobre el terreno y la menor movilidad también dificultarán la facilitación de la entrega de ayuda humanitaria.
Estas reducciones también exponen a un mayor riesgo a los cascos azules que permanecen sobre el terreno, ya que los contingentes más pequeños y con menos recursos están más expuestos a las amenazas sin el apoyo logístico y operativo necesario.

Debemos invertir en la paz
Poner fin a una guerra es difícil, pero mantener la paz suele ser aún más difícil. Por eso las operaciones de mantenimiento de la paz son tan importantes: limitan la escalada de los conflictos, contribuyen al respeto de los altos el fuego, protegen a los civiles y favorecen las negociaciones de paz. A menudo, su presencia puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
Mientras seguimos instando a los Estados Miembros a que paguen sus contribuciones, «los cascos azules de la ONU continuarán con su ardua labor: velar por el respeto de los altos el fuego, proteger a los civiles expuestos a los combates , crear las condiciones necesarias para el envío de ayuda vital a las poblaciones necesitadas y sentar las bases para una recuperación sostenible», declaró el secretario general de la ONU, António Guterres, durante una reunión con los países que aportan tropas y policías la semana pasada.
Las operaciones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas también siguen decididas a mejorar constantemente su rendimiento y rentabilidad en la medida de lo posible. Pero la realidad es clara: sin una financiación previsible, adecuada y oportuna, las operaciones de mantenimiento de la paz no pueden cumplir los mandatos que les confía el Consejo de Seguridad.
Por lo tanto, las Naciones Unidas exhortan a todos los Estados Miembros a que paguen íntegramente y a tiempo sus contribuciones financieras.
Juntos debemos encontrar la voluntad y los recursos necesarios para invertir en la paz.
Contexto: ¿cómo se financian las operaciones de mantenimiento de la paz?
Cada Estado Miembro está legalmente obligado a pagar su contribución respectiva a la financiación del mantenimiento de la paz, según una fórmula establecida por los propios Estados Miembros, que tiene en cuenta, en particular, la riqueza relativa de cada país. Los presupuestos de las misiones son aprobados cada año por la Asamblea General de las Naciones Unidas.
Estas contribuciones se utilizan para financiar actividades como la protección de civiles y el apoyo a los procesos de paz, así como para cubrir los gastos relacionados con el equipamiento y el despliegue de los cascos azules. Los retrasos en el pago de las contribuciones obligatorias no solo impiden que las misiones puedan cumplir plenamente sus tareas esenciales, sino que también provocan retrasos en el reembolso a los Estados Miembros que han proporcionado los cascos azules y el equipo utilizado sobre el terreno.
Más información sobre la financiación de las operaciones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas.





